Publicat el 11/10/2006
Nicolas Cage · Michael Peña · Maria Bello · Maggie Gyllenheal · Director: Oliver Stone

Oliver Stone es un director antimilitarista que se ha caracterizado por denunciar y atacar en muchas películas los métodos utilizados por los altos cargos de su país. Recuerden Platoon, con la guerra de Vietnam, Nacido el 4 de Julio, JFK o Nixon, por ejemplo. Uno, se espera pues, en esta primera ojeada directa de Hollywood sobre el tremendo ataque del 11-S a las torres gemelas, una más o menos venenosa crítica del sistema político y defensivo norteamericano. Nada más lejos de la realidad. Supongo, que ante un impacto emocional tan intenso, Stone no se ha atrevido. Más bien ha optado por el piadoso “Dios nos bendiga y nos proteja” que siempre nos suena a hipocritón cuando lo utilizan, y lo hacen muchas veces, los políticos y personajes VIP de allí.
Así pues, tras los prolegómenos del drama, magníficamente escenificados, la película se circunscribe a la desesperada situación de dos policías atrapados 12 horas bajo cientos de toneladas de chatarra, la angustia de sus respectivas familias, y el esfuerzo y altruismo de los voluntarios del rescate, singularmente de un “marine” heroico y un voluntario que se le une (estos “marines” americanos, que siempre nos pintan como valerosos enviados de Dios dispuestos al sacrificio por la patria y por el prójimo). O sea que donde murieron casi tres mil personas y resultaron heridas no sé cuántos miles más, Stone sólo nos cuenta la peripecia de dos, agobiante, eso sí, pero que terminan salvándose para dar a la película un final feliz. ¡Hombre!, entiendo que el 11-S merecía un enfoque menos patriotero.
Debo decir, sin embargo, que cinematográficamente la película tiene buenos méritos. Comienza en la madrugada del famoso día. Los policías de la Autoridad Portuaria preparan su jornada, la ciudad se despierta luminosa y todo transcurre normalmente. A primera hora se produce el ruido del choque del avión en la primera torre, pero se comenta y se vislumbra sin que se vea nada. Los policías se preparan para cualquier emergencia. Enseguida ven que es algo importante. El espectador sabe que vendrá un segundo ataque y el hundimiento, pero ellos no, y tratando de salvar a los afectados en lo alto de la primera torre, se meten en la trampa mortal. Después vendrán las carreras alocadas sin saber qué hacer, y el caos, en definitiva, magníficamente expresado en difíciles imágenes. Luego, la angustia de los dos atrapados que nos va siendo mostrada larga y paulatinamente, para que el público pueda conmoverse cuando los rescatadores los oyen y ellos pueden chillar: “¡Socorro!”
La interpretación es adecuada. Nicolas Cage y Michael Peña se pasan buena parte del film inmovilizados y prácticamente a oscuras. Maria Bello y Maggie Gyllenhaal son sus expresivas y angustiadas esposas. En resumen, una película de estremecedor significado, bien expresado en sus comienzos pero que falla al reducir el drama a dos personajes, que, in extremis, consiguen salvarse. Y son dos entre tres mil, pero parece que así, todos tan felices.

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