Publicat el 30/03/2006
Penélope Cruz, Carmen Maura, Lola Dueñas. Director: Pedro Almodóvar

Bueno, pues ya está aquí la última de Pedro I de la Mancha, el Grande. Hay que ver el bombo que le dan los medios, y no se puede decir que no lo merezca. El hombre se lo ha currado y por lo menos hace un cine propio, genuino. Se dice, generalmente, que llevar una buena novela al cine es difícil porque no se alcanza la misma calidad. En Almódovar es al revés. Él escribe sus historias, pero no las publica en libro, sino en película. Si se quisiera hacer una novela con ellas, trabajo tendría el escritor para que no le saliera un culebrón extraño y deslavazado. Piensen en Átame, en Kika, en La mala educación, en Hable con ella… Sin embargo, a Almódovar de un mal texto saca buenas películas, incluso brillantes a veces.
En sus argumentos hay que contar siempre con uno o dos o tres sucesos fuertes de tipo sexual. Y en la realización, con uno o dos números musicales de cante o baile flamenco, metidos como una cuña, que el director sabe hacer magníficos y espectaculares aunque no tengan nada que ver con la historia. Tales características se ponen de manifiesto también en Volver. Almodovar quiere volver a “su” pueblo de la Mancha y comienza la película con un panorama de molinos eólicos, mientras suena la alegre canción Las espigadoras de la zarzuela La rosa del azafrán. Ya saben: “Esta mañana muy tempranico, salí del pueblo con el atico…”
Allá, al pueblo, llegan Raimunda, su hermana Sole y su hija Paula, para visitar a la tía Paula, muy pachucha, a la que cuida la vecina y antigua amiga de Raimunda, Agustina. Nos enteramos que Irene, hermana de la tía Paula y madre de Raimunda, murió en un incendio que arrasó su casa por el tremendo viento de aquel infausto día. Y ya tenemos todos los elementos importantes en la historia que se le ha ocurrido al realizador: las cinco “chicas Almodóvar” con el añadido de la abuela, el fuego y el viento.
Raimunda que es camarera en un restaurante de Madrid, regresa a la capital y por circunstancias casuales se hace cargo del establecimiento. En el pueblo, la fallecida madre Irene, regresa del más allá para cuidar a la tía Paula en sus últimos días y ayudar a sus hijas en los múltiples problemas que arrastran. Entre Madrid y el pueblo se desarrollará el resto de la historia, con los acontecimientos antiguos que afectan a toda la familia.
Hay que decir que Penélope Cruz, dirigida por su querido Pedro, nos da una gran actuación, muy por encima de las que ha hecho en su etapa americana. Tal vez cuiden demasiado su radiante belleza treinteañera y aparezca excesivamente maquillada por el papel que le toca. Incluso canta, en versión aflamencada y brillante, el viejo tango Volver, aunque supongo que convenientemente doblada. Carmen Maura y el resto de intérpretes femeninas (los hombres apenas intervienen) acreditan a Almodóvar como gran director de actrices.

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