Publicat el 05/04/2006
Presley Chweneyagae - Terry Peto - Zola. Director: Gavin Hood

Les comento esta semana una curiosidad. Una película sudafricana que se llevó el último Oscar a las rodadas en lengua no inglesa. Desde aquí suena raro. Se suele pensar que en Sudáfrica se habla inglés, pero no es así. Después de la independencia y de la abolición del apartheid, la lengua británica sólo es mayormente utilizada por la población blanca, que no llega al 25 %. De manera que esta película, que transcurre en los infinitamente degradados barrios negros de Johannesburgo, está hecha en lengua afrikaans, y la música de fondo, discreta en volumen pero permanente en todo el metraje, con un adecuado ritmo más o menos del jazz sudafricano.
Es descorazonador contemplar la pobreza en que viven todavía los barrios pobres de aquella ciudad, entre los que profundiza el argumento de la película.
La cinta comienza cuando él y sus tres compinches atracan en un repleto autobús a un gordo con aspecto de rico. La escena resulta angustiosa y plenamente lograda en su objetivo, avisándonos de por donde irán los tiros (nunca mejor dicho).
Luego Tsotsi se encuentra con la posibilidad de robar un lujoso automóvil del que desciende con prisas una mujer para llamar a una puerta. Entra rápidamente en el vehículo, pero la mujer corre hacia él gritando y Tsotsi dispara. Ella cae y el muchacho arranca a toda marcha. Unos minutos después le sorprende el llanto de un bebé en el asiento trasero. Este hecho incidirá de forma importante en la vida del delincuente. Roba y mata porque no ha aprendido otra cosa, pero el llanto y la sonrisa del crío le afectan. Intenta alimentarlo y cuidarlo de una forma burda, pero al final opta por buscar otra solución. Pistola en mano obliga a una joven madre a dar el pecho a “su hijo”. Tendrá que repetir lo mismo hasta que la chica le pide quedárselo.
Viviremos mientras tanto el desespero de los padres del bebé, con la madre gravemente herida y el padre reclamando a la policía por el rapto. Tsotsi nos llevará por los sórdidos parajes en que se desenvuelve su vida mientras trata de encontrar una solución definitiva a la nueva situación que se le ha creado.
Película rodada con contundencia en cuanto a las desgraciadas condiciones de vida de sus intérpretes y con evidente ternura en el contrapunto de la relación Tsotsi-madre-bebé, tiene un excelente final con suspense y emoción, pero dejando al espectador que decida lo que piensa que ocurrirá después. Los intérpretes así como el director no son conocidos por aquí, pero acreditan la innata predisposición para el cine de los actores negros. Blanco sólo aparece el jefe de policía (¿doble significado?)

Deixa un comentari