Publicat el 22/03/2006
James Franco · Sophia Myles · Dexter Fletcher · Director: Kevin Reynolds

Tristán e Isolda es una leyenda del siglo XII que ha sido tratada en literatura y cine con diversas variantes, incluso en una ópera de Richard Wagner. En tal leyenda según los textos originales (que no son los que ha seguido la película que comento hoy), Tristán e Isolda toman un bebedizo (al parecer, en la Edad Media esto era muy corriente), que les produce un amor irrefrenable. Tristan se casa con una segunda Isolda, incurre en un frenético adulterio con la primera que está prometida a su rey, es herido en batalla y llama entonces a su amor auténtico, que le encuentra ya muerto, con lo que ella muere también de pena a su lado.
En el film que les comento hoy, Kevin Reynolds realiza una versión romántica y menos trágica, pero vibrante y vigorosa. Estamos también en el siglo XII. El rey irlandés Donchadt domina y cobra impuestos de los condados ingleses vecinos al otro lado del mar, provocando frecuentes batallas. Tristán es el sobrino del conde de Cornualles y su mejor campeón en las luchas. En una de ellas es herido y dado por muerto, pero es encontrado y curado en la otra orilla por Isolda, que le esconde y surge entre ellos un amor profundo, sin necesidad de bebedizo. Isolda es hija del rey irlandés, pero esconde su identidad a Tristán, que a punto de ser descubierto, regresa a Cornualles.
El padre de Isolda convoca un torneo para los nobles ingleses a fin de provocar su división. El campeón ganará la mano de su hija aparte de otras servidumbres. Los condes ingleses participan entusiasmados, mandando cada cual a su mejor adalid. Y Tristán gana el torneo y la mano de Isolda… para su señor.
Éste es el comienzo de la versión de la leyenda escogida aquí, que en su conjunto resulta una mezcla de Braveheart, Romeo y Julieta y Los caballeros del Rey Arturo. Tristán e Isolda se debaten angustiosos entre su deber y el amor que les arrastra imperativamente. Pero debo decir que, dejando aparte el desenlace, que dejo a su intuición romántica, la película es excelente dentro del género de aventuras medievales. Sobre todo, el torneo entre caballeros está tratado de forma contundente y espectacular y el vestuario y la ambientación resultan por demás sugerentes.
En la interpretación, muy adecuado James Franco, que fue bien instruido para sus luchas con las pesadas armas de la época, con una Isolda bella y expresiva en su enamoramiento. Y bueno el trabajo de una larga lista de secundarios, principalmente Dexter Fletcher, que parece un clon de nuestro barbudo Santi Millán.

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