Superman Returns
¡Menuda promoción han organizado los productores para este retorno del héroe volador! Se nos ha informado a bombo y platillos del coste de la película de más de 300 millones de dólares, del rodaje en Australia que es más barato, de los años de preparación, castings fabulosos para escoger personajes…¡El parto de los montes, vaya! Y el resultado no puede decirse que haya sido un minúsculo ratoncillo, como en la mitología, pero no crean…, ninguna maravilla. Aunque ruido sí hace, que es lo que está de moda.
Vamos pues, con mi contracrónica. Fue el primero de los héroes de cómic que saltó a la pantalla, vino de Kripton y se instaló en Metrópolis para aparecer en cada momento que tenía que salvar al mundo de alguna catástrofe. Después del cuarto film de la serie en 1987, decayó el interés y desapareció, sobre todo también por el desgraciado accidente que dejó tetrapléjico a Christopher Reeve, invencible en la pantalla, pero vulnerable como todo el mundo en la vida real.
La Warner se ha empeñado en resucitar el personaje-leyenda, pero no haciendo un remake sino una continuación. El planeta Kripton se destruyó, Superman quiso ir a comprobar como había quedado y ha vuelto al cabo de seis años con sus viejos amigos en Metropolis. Pero algo ha cambiado. Su novia Lois Lane tiene pareja y un hijo, y el malo malísimo Lex Luther al que metió en la cárcel, vuelve a campar por sus respetos en Metrópolis con nuevas ideas para adueñarse del mundo. Nada más llegar, Superman ha de salvar a Lois, pasajera de un avión incendiado, cogiéndolo en el aire por la barriga y depositándolo suavemente en un campo de fútbol. Es su tarjeta de nueva presentación. Después se acumularán secuencias de estruendosas luchas, descalabros de montañas y edificios y tropelías del malvado Luther con sus cristales y kriptonita, colocados muchas veces sólo para lucir los nuevos efectos especiales, aunque a estas alturas ya no nos hacen frío ni calor.
Y se alternan con momentos de relax en el periódico, con Superman transformado en el bobalicón Clark Kent, o de suave romanticismo en paseos aéreos del héroe con capa flotante y su antigua novia, para terminar derrotando al malvado como siempre, pero dejando todo a punto para una nueva aventura… con Superman Júnior probablemente.
En este regreso, la Warner ha dotado a la figura principal de un entorno de excelentes actores. Kevin Spacey como “malo” resulta siempre rebuscado y eficaz, y la chica Kate Bosworth es un relativo descubrimiento. El más “pasmarote” resulta el héroe, Brandon Routh. Figura y parecido con Christopher Reeve sí que tiene, aunque, ¡caray!, Reeve, no era ningún prodigio de expresividad pero Brandon Routh le supera.




