Publicat el 09/05/2007
Sandra Bullock · Julian McMahon Director: Mennan Yapo

Sandra Bullock está situada en un discreto término medio del ranking de Hollywood. No es una gran actriz, no es muy guapa, no tiene una vis dramática especial, ni mucho menos una vis cómica, pero siempre queda discretamente bien. Es la parte esencial de la historia en la película que les comento hoy que, por cierto, he visto en alguna parte que le ponen por subtítulo Siete días. Desde luego es muy significativo, pero estaría mejor Semana de vaivenes, porque el lunes sucede lo que corresponde al miércoles, el jueves al lunes, el viernes al martes y etcétera. Sandra Bullock parece indicada para estos juegos. Ya en una de sus últimas películas, La casa del lago, jugaba con el tiempo, no el atmosférico sino el cronológico. Su novio vivía cuatro años diferente que ella.
Bueno, pues aquí interpreta a Linda Hanson, una joven se supone que recién casada, que llega con su marido Jim, a las puertas de una magnífica casa con la que el hombre ha querido sorprenderla. “Tiene tres habitaciones que habrá que llenar pronto”, le dice él. Y pasan diez años en un soplo y aparecen ya dos niñas cumpliendo la misión deseada. Tenemos pues la familia, que se supone feliz, y empieza la película. Lo anterior ha sido el prólogo, hecho con un cierto aire de misterio para que el espectador comience a preguntarse ¿qué es lo que va a pasar aquí? El director Mennan Yapo es alemán y se ha preocupado de dar a la función este aire angustioso que tenían muchas películas de la UFA, aunque entonces tal director ni siquiera había nacido.
Porque lo que ocurre es que un día llama el sheriff a la puerta de la casa e informa a Linda que su marido ha muerto en un accidente de coche. Dramática jornada de duelo con su madre, las niñas y amigas. Pero al despertar al día siguiente, Jim le está preparando el café, como siempre y la vida sigue normalmente, así que Linda piensa que ha tenido una pesadilla, pero cuando se despierte otra vez por la mañana, su marido sigue muerto. Y así se van desarrollando acontecimientos trágicos y contradictorios, llevados con ritmo pausado pero contundente. Linda está desconcertada y angustiada, igual que los espectadores.
Luego se irán aclarando las cosas más o menos (más bien menos), con un psiquiatra y un sacerdote que quieren derivar el misterio hacia derroteros religiosos o extrasensoriales (la premonición del título) y la película tomará un carácter de melodrama con suspense. Sandra Bullock cumple en su forma habitual que ya he comentado. El marido lo interpreta Julian McMahon, uno de los doctores de la serie televisiva Nip/Tuck, que tampoco destaca especialmente.

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