Ocean’s Thirteen
<P ALIGN=JUSTIFY>Las sagas están de moda. Aparte de las que ya tienen esta forma en la literatura, como los “Anillos”, las “Narnia” y los “Harry Potter”, en la pantalla han saltado los “Manuales”, los “Piratas”, los “Shreks” (el 3º la semana que viene), y esta semana ha aparecido el “Oceans 13”, que viene a ser también el número 3, solo que éste comenzó en el 11. Observen que la temática es bien diferente en cada
uno.
Aquí se trata de ladrones de alto copete, que manejan los millones como si fueran calderilla, y siempre referidos a Las Vegas, el paraíso del juego. Elegancia, técnica sofisticadísima, trucos inacabables, ironía, ni un puñetazo, ni un tiro, ni un grito en los diálogos, siempre fluidos, siempre estudiados. Unos intérpretes con permanente aire de sonriente superioridad y un director, Steven Soderbergh, que comenzó el sistema tomándolo de una antigua película de Sinatra, La cuadrilla de los once.
Aquí es Danny Ocean (George Clooney) que se junta con Rusty (Brad Pitt), Linus (Matt Damon) y ocho más, cada uno especialista en lo suyo, para desvalijar casinos, propiedad de Andy García en el “eleven”, tiene que manejárselas para devolver el dinero y recobrarlo en el “twelve” y aquí, en el “thirteen” le utiliza para vengarse de Willy Bank (Al Pacino), un emergente dueño de hoteles y casinos que casi se ha cargado emocionalmente a un colega de la cuadrilla.
Soderbergh encargó a los dos guionistas habituales que empezaran a imaginar la mejor forma de hundir a este adversario, a punto de hacer la inauguración de uno de los mejores hoteles-casino de Las Vegas. Pero los guionistas se han pasado en esta ocasión. ¿Los tragaperras?, ¿el blackjack?, ¿la ruleta?, ¿los dados?, ¿la caja fuerte? La
contestación siempre la misma. Imposible, pero se hará. Es cuestión de estudiarlo. Y van acumulando explicaciones que al pobre espectador le marean. De pronto necesitan una tuneladora. Luego, una fábrica de Méjico está en huelga y afecta al plan… Opté por no intentar seguir las bien fotografiadas imágenes, eso sí, y esperar a ver qué pasaba. Clooney, Pitt y Damon terminarían llevando el gato (Al Pacino) al agua para ahogarle, seguro. Y hubo un espectacular fin de fiesta en que todos los juegos se deciden a la vez y ganan todos los clientes, entre el entusiasmo general de las repletas salas (del casino, me refiero).
Los intérpretes, perfectos, aunque sólo se les exige seguir el elegante juego con el aire de suficiencia en que son maestros. La chica, en este caso es Ellen Barkin, ya algo pasada de rosca. ¡Qué diferencia con la Roberts o
la Zeta Jones de las anteriores entregas! Por este lado, Clooney optó por el ahorro.</P>




