Publicat el 08/02/2006
Eric Bana · Geoffrey Rush · Daniel Craig Director: Steven Spielberg

Sabido es que Spielberg es una potencia en Hollywood. Dueño de dos productoras (aunque últimamente parece que ha vendido una por 1.500 millones de dólares para paliar algunos fracasos), hace series de televisión, documentales y, sobre todo, no para de dirigir películas, a veces dos al mismo tiempo, en las que nada siempre en presupuestos millonarios. Con tanta actividad, uno piensa que se lo tendría que tomar ya con calma, sin buscarse complicaciones, pero no. La última es este Munich, que se basa en una novela de George Jonas y el atentado de la Olimpiada de 1972 en que un comando palestino secuestró y ejecutó después a 11 atletas de Israel en la ciudad olímpica de Munich.
Ustedes recordarán que, cuando en 1941 los japoneses atacaron Pearl Harbour a traición originando la entrada de Estados Unidos en la Segunda Guerra Mundial, Roosevelt cogió tal pataleta y tales ansias de desquite que ordenó una operación prácticamente suicida para sus aviones, de bombardeo de Tokio, que militarmente era absurda. Algo parecido le ocurrió al mando israelita con lo de Munich según la novela de Jonas, aunque el hecho nunca ha sido confirmado ni desmentido por la Historia. La primera ministra Golda Meir toma la decisión de que sean exterminados todos los que planearon el ataque. Y lo decide fríamente, tomando café con el Alto Mando. Lo ordena y se retira sin más. Los militares nombran entonces un agente del Servicio Secreto israelí con cuatro ayudantes, para formar un comando que cumpla la misión secretamente buscando por toda Europa a todos los nombres que tienen identificados como responsables. Tienen que lavar la afrenta a la patria, les dicen. Y les dan la lista de los nombres.
Aquí empieza prácticamente la película, que dura casi tres horas. El jefe del comando, Avner (Eric Bana), huérfano que considera su madre a Israel, está impregnado de patriotismo pero el tener que matar a sangre fría le repele en sus principios. Además, tiene que abandonar a su esposa, embarazada de siete meses. Sus compañeros tienen también igual patriotismo, pero cada uno con sus características. Comienza la busca y captura de los terroristas palestinos, con métodos absolutamente terroristas también por los israelitas.

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