Publicat el 09/03/2006
Steve Martin - Kevin Kline - Jean Reno Beyoncé - Director: Shawn Levy

Esta pantera no es la de Blake Edwards ni el agente Clousseau es Peter Sellers. Ni tampoco el argumento es secuela ni remake de ninguna de aquella saga. De hecho, se ha aprovechado la idea del policía torpe, del jefe ambicioso y la fama del título y se ha montado una fábula caricaturesca de lladres i serenos, con un asesinato y el robo de un diamante al que le han adjudicado el superconocido nombre. También se han aprovechado los célebres dibujos en los títulos de crédito de la presentación de la película.
Steve Martin es el nuevo héroe, y su papel está muy de acuerdo con la mayoría de sus apariciones en la pantalla. Comicidad dislocada de trompada y tentetieso al estilo de Mortadelo y Filemón. En cuanto vean a Clousseau que alarga la mano para coger un objeto, o cortar un cable, o se apoya en un objeto, den por cierto que saldrá trompicado y habrá estrépito o catástrofe, pero él seguirá impertérrito, sin un rasguño ni una arruga en el traje. La película es, por tanto, una serie ininterrumpida de gags, algunos algo flojos y previsibles, pero otros realmente desternillantes, sobre todo el que obliga a Clousseau y a su ayudante a demostrar que son bailarines. Les daré una idea de que va la cosa. En París, en la final de un torneo de fútbol se enfrentan la selección francesa y la china. El seleccionador francés cae muerto por un dardo en el cogote con veneno chino y la sortija con un gran diamante que llevaba en el dedo, desaparece. El inspector-jefe Dreyfus le da el caso al policía más inútil que conoce, con plenas atribuciones, para que distraiga al público y a la prensa, mientras él investiga a fondo y logra el triunfo que necesita para sus aspiraciones.
Clousseau se hincha de orgullo y empieza sus averiguaciones a diestro y siniestro, ante el asombro del ayudante que le han asignado (Jean Reno), cuyas expresiones a cada fallo de su jefe son un poema de austera expresión. Naturalmente, al torpe y chapucero inspector se le encenderá la bombilla al final y será quien aclare lo sucedido dejando para el arrastre (literalmente es lo que ocurre) al jefe que quería manipularle.
Steve Martin ha estudiado bien el papel y lo desarrolla a su manera. Ya sabemos que está especializado en personajes de este tipo absurdo. Kevin Kline, un poco desaprovechado en el papel de jefe, y de Jean Reno ya he hablado. No quiero olvidarme sin embargo de Beyoncé Knowles, la conocida cantante que, además de su voz, luce aquí su sensual belleza.

Deixa un comentari