El novio de mi madre
Michelle Pfeiffer · Paul Rudd · Tracey Ullman · Directora: Amy Heckerling
Michelle Pfeiffer, una excelente y muy sugestiva actriz, bastante tiempo ausente de las pantallas, reaparece ahora, ya veteranilla, con una comedia en que la edad pasa a ser el principal argumento. ¿Tú 29 y yo 40?, le dice Rosie a Adam. No puede ser nuestro rollo. Si yo fuera el hombre estaría bien, pero así es demasiada diferencia. Y se propone dejarlo correr. ‘I could never be your woman’ ‘nunca podría ser tu mujer’ es el título original del film. Luego pasará… lo que pasará. Y lo curioso es que en a vida real la Pfeiffer tiene 49 y Paul Rudd 38.
Pero eso de la edad auténtica en el cine tiene poca importancia, como tantas otras cosas. Lo menciono porque los guionistas aquí lo han hecho la madre del cordero, y la heroína va siempre acompañada de una figura difusa y etérea vestida de blanco (Tracey Ullman) que figura su conciencia y le recuerda a Rosie su situación, como Pepito Grillo a Pinocho.
Dicen por ahí que la película es romántica, pero olvídense ustedes del romanticismo de academia. Unas situaciones llevadas a cabo a tambor batiente, unos personajes que, ya sean niños, adolescentes, jóvenes, a-dultos o viejos, piensan en sexo duro, traman jugarretas para situarse en las lides profesionales y hablan de todo ello sin cortapisas con palabrotas y diálogos a veces desenfrenados y a veces ingeniosos e impactantes. “¿Te gusta lo natural? Los terremotos y los piojos son naturales, la tele y los automóviles son artificiales. Déjate de ecologismo. Lo natural es malo”. Y la hija de Rosie, de 12/13 años, el día que acusa la marca de la primera regla, le pregunta a su madre: “¿Cuándo podré comenzar a practicar sexo?”
Sin embargo, a pesar de este ambiente en que se desarrolla, la película tiene buenos aciertos sentimentales. Rosie es una guionista de televisión cuarentona que se enamora de Adam, un actor de 29 años incorporado a la nómina de la emisora. Ligan, se meten en la cama, pero a ella le acometen las dudas que hemos explicado. Entre las fases del tira y afloja habrá momentos de todas clases. Pero desde luego, si hemos de considerarla una historia romántica, será muy del siglo XXI. Y la directora Amy Heckerling, para mí desconocida, se esfuerza en darnos un reflejo de la sociedad de consumo, sobre todo la juvenil, y de la industria televisiva norteamericana francamente descorazonadora, aunque no crean, cada vez por aquí va ocurriendo lo mismo.
Bien por Michelle Pfeiffer, menos sexy que hace un lustro, claro, pero que todavía presume de piernas y evidencia que igual sirve para un barrido que para un fregado interpretando. ¿Hace aquí el ridículo? Yo pienso que no, porque desarrolla (y bastante bien), el papel que le corresponde y en él se basa el argumento de la película. Paul Rudd demuestra que es un chico muy simpático y resultón.




