Publicat el 01/06/2006
Tom Hanks · Audrey Tautou · Paul Bettany · Jean Reno · Director: Ron Howard

La Biblia es el libro más editado de la historia, pero me imagino que El código Da Vinci, de Dan Brown, con sus más de 40 millones de ejemplares vendidos en todo el mundo no le debe ir muy a la zaga. ¿Merecería Dan Brown el Nobel de literatura? ¡Qué va! Sus novelas (porque ya tiene varias, todas del mismo estilo), se basan en el suspense de la aventura y en el morbo de lo que imagina, reflejados en una escritura trepidante para llevar a los personajes a situaciones límite y al “cada vez más difícil”. El lector se da cuenta de que literariamente es poca cosa, pero se siente atrapado por la trama urdida por el escritor.
Es complicado llevar a la pantalla un argumento así y que ocasione el mismo interés en el espectador, porque aunque una imagen valga más que mil palabras, según la conocida frase, ya me dirán ustedes como se reflejan veinte mil palabras en veinte imágenes. O sea que el novelista de una novela tan larga ha de podar el texto tratando de captar el esqueleto y el significado de lo pretendido por el autor. Digamos que Ron Howard, el excelente director oscarizado en Una mente maravillosa y coguionista de la película que hoy comento, ha conseguido bastante este objetivo. Yo leí el libro hace dos o tres años y veo que el film lo sigue correctamente, aunque le falten detalles anecdóticos.
Desde luego, es una película de la que se hablará (ya se habla) mucho, porque el autor busca y suscita polémica. La cantidad de cosas, digamos fuertes, que plantea, lo requiere. Supongo que saben ustedes de qué va la cosa, pero por si no fuera así, veámoslo. El conservador del Museo del Louvre es asesinado. Tenía una cita el mismo día con el experto en simbolismo Robert Langdon (Tom Hanks) y la policía encuentra en el cadáver datos que le mencionan. Una criptóloga de la policía, Sophie Neveu (Audrey Tautou) comparece también para aclarar ciertos rasgos extraños. El agente Fache (Jean Reno) va a detener a Langdon por creerle culpable, pero ella le ayuda a escapar. Entre los dos buscarán la solución, que involucrará a importantes personalidades del Opus Dei y del mismo Vaticano, llegando a conclusiones nada de acuerdo con lo establecido por la Iglesia.
De este esquema pueden deducirse las ampollas que levantó ya la novela y ahora el film, que incluso ha sido prohibido en algunos países. La Columbia se ha gastado 100 millones de euros, filmando excelentes fotogramas en el Louvre, en Roma y en Londres. Tom Hanks y Audrey Tautou se limitan a estar allí y hacer su papel, que tal como se desarrolla no les exige grandes esfuerzos interpretativos, a pesar de que dicen que Hanks cobró 20 millones de dólares. Tienen más ocasiones de mostrar su talento Jean Reno y sobre todo Paul Bettany, el monje Silas, que mata en nombre del Señor, utilizado por el arzobispo Aringarosa (Alfred Molina).

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