Publicat el 19/01/2006
Matt Dillon · Don Cheadle · Sandra Bullock · etc. Director: Paul Haggis

Ésta es la primera obra como director de Paul Haggis, oscarizado por el guión de Million Dollar Baby, y la verdad, su trabajo es sorprendente. Además de los mencionados arriba, participan un montón de actores, pues se trata de una película absolutamente coral, aunque la protagonista verdadera es la ciudad de Los Ángeles, pero no por su paisaje, que apenas se vislumbra un par de ocasiones, sino por las pasiones, sentimientos, miedos y re-acciones de los que representan a sus más de diez millones de habitantes.
Impresiona realmente la forma en que el director conduce el film. Con una magnífica fotografía rica en claroscuros, la acción se realiza casi siempre en primerísimos planos (manos, rostros, objetos) o planos medios de las figuras, lo que exige unos intérpretes muy expresivos trabajando en las distancias cortas (que cumplen a la perfección. Tal vez la más insulsa resulte Sandra Bullock), y una realización atentísima a los detalles. Añádanle unos diálogos contundentes, angustiosos a veces, y se encontrarán con el clima realista perseguido por el director.
Demos una idea de las diversas historias que se entrecruzan con el talante de cada personaje, flotando siempre en el ambiente que desde el ll-M parece ser la característica del pueblo norteamericano: el miedo a lo que pueda ocurrir y un exacerbado racismo y desconfianza entre blancos, negros, amarillos y árabes, que por lo que nos dice de manera tan explícita la película, en Los Ángeles llega al súmmum.
Haggis nos presenta en primer lugar un importante fiscal al que dos delincuentes afroamericanos asaltan y le roban el coche yendo con su esposa. Están cerca las elecciones y el hombre teme que el hecho pueda influir en el resultado. Incluso está dispuesto a imponer una medalla a un policía iraquí ¡que se llama Saddam! Es una de las pocas ironías del guión, que mantiene un pulso emocional permanente.
Los dos robacoches serán más o menos el nexo de unión de los diversos temas que se van cruzando. Un policía que abusa de su cargo metiendo mano a la mujer de un director de televisión obligado a contemplarlo. Su acompañante novato que aparecerá después para ayudar al marido humillado. Un tendero árabe temeroso de que todo el mundo quiera estafarle y otro policía veterano que resulta ser hermano de uno de los dos delincuentes, son algunas de las historias reflejadas a grandes rasgos. Todas tienen sus flecos y constituyen un fresco, bastante lacerante, del ambiente de la ciudad desde el punto de vista del guionista y director, que nació y vive allí.

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