Publicat el 19/12/2006
Cameron Díaz · Jude Law · Kate Winslet · Jack Black · Directora: Nancy Meyers

Si a ustedes les gustan las comedias románticas, ésta es su película, porque la hay por partida doble. Su directora, Nancy Meyers, es especialista y, curiosamente, ya en Tú a Boston y yo a California organizaba un intercambio entre dos jovencitas hermanas gemelas para resolver la separación de sus padres. Aquí no son hermanas ni jovencitas, pero también las intercambia, una a Londres y otra a Los Ángeles, y también cada cual resuelve su problema con el cambio.
Tenemos a Cameron Díaz, que solia destacar por su falta de prejuicios en lucir su anatomía (“se pone un sello en el trasero y cree que es un traje de baño”, decían de ella las puritanas envidiosas en una película), y ahora se ha vuelto mucho más (yo diría que exageradamente) morigerada. Sigue representando, eso sí, la mujer americana desenvuelta, que no para de moverse y hablar (“primera vez que me gusta un hombre que habla más que yo”, le dice a Jude Law). Es editora cinematográfica en Los Ángeles y cuando empieza la película acaba de romper con su novio, aunque no llora (¡atención!), porque no sabe. Decide irse lejos, de vacaciones, y organiza por Internet un trueque de apartamentos con otra chica de Londres, desesperada porque hace tres años que está enamoradísima de un amigo y compañero de trabajo, y éste acaba de anunciar que se casa con otra. Quince días de cambio total.
Con que se lleven el cepillo de dientes basta, porque cada una puede tomar la casa de la otra con todo lo que contiene. Ya está. Tú a Londres y yo a California, ya lo he dicho.
Ustedes ya adivinan que cada cual encontrará en el nuevo ambiente lo que se les escapaba en el antiguo. El argumento desarrolla las dos historias totalmente por separado, saltando de una a otra y el espectador puede seguirlas simultáneamente sin dificultades. La impetuosa y parlanchina Cameron encontrará rápidamente al apuesto inglés Jude Law e iniciará una relación que empezará en la cama pro condicionada a que es provisional por quince días. Cuando tenga que marcharse, le saltarán las lágrimas (¡atención!) y esto la decidirá.
La deliciosa Kate Winslet hallará su complemento con un americano Jack Black, menos apolíneo que Law pero aquí simpaticote y campechano. Además, nos dará a conocer a un acertadísimo y veteranísimo Eli Wallach, muy diferente de sus malvadas intenciones en los espagueti westerns de Sergio Leone. Las dos historias son de chico encuentra chica, con abundante diálogo (a veces tal vez excesivo), interesantes situaciones y final feliz, no faltaba más. Sólo estarán los cuatro juntos en la secuencia final.


En resumen, una película con la que pasarán más de dos horas y no se aburrirán. La clásica de placentera evasión. ¿Qué más quieren?

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