Publicat el 24/04/2007

Halle Berry · Bruce Willis · Giovanni Ribisi · Director: James Foley

Uno va a ver esta película gracias a un reparto con Halle Berry, la belleza sexy café con leche, y Bruce Willis, el duro de tantas películas, triunfador en múltiples thrillers, comedias y melodramas. Ambos tienen un montón de películas, sobre todo Willis desde que cogió la fama por la cola en la serie televisiva Luz de luna, aunque nunca ha ganado un Oscar. La Berry si lo logró, en cambio, con Monster Ball en un papel dramático cien por cien, pero desde entonces su cara pícara y su cuerpo sugestivo que ha exhibido sin grandes reparos, le han proporcionado fama de mujer sexy.
La promoción publicitaria de esta película la han orientado por lo tanto los distribuidores sobre los dos protagonistas, definiéndola como “un thriller erótico”, que con esta pareja resulta un evidente imán para el público. Digamos que merecerían una denuncia al juzgado de guardia por estafarlo. El film tiene de erótico lo que yo de bombero, más o menos.
Hay una pareja periodística que intenta reportajes sensacionales basándose en descubrir enredos conyugales de personajes en la cresta de la fama. Ella es Rowina (Halle Berry), y él Bruno (Giovanni Ribisi), en este caso bastante más protagonista de la historia que Bruce Willis. Les fracasa el reportaje que intentan porque la chica, que es amiga de Rowina, resulta asesinada, y las circunstancias parecen acusar a Willis, un VIP de la sociedad con fama donjuanesca.
Rowina quiere vengarse y con la ayuda de Bruno dirigirá entonces sus flechas contra Willis. Cambia de personalidad y logra un empleo en la empresa de él. Rápidamente utilizará artes de seducción gracias a su tipo sugestivo, miraditas insinuantes y algunos diálogos subidos de tono. Es el erotismo de la historia, que no pasa de ahí entre la pareja imán. Para compensarlo un poco la chica tendrá algún pequeño encuentro fogoso con su novio de verdad, lo que hace temblar de celos a su colega Bruno, cómplice en los intentos de reportaje.
Mientras tanto, en la película no se para de hablar y de presentar personajes diferentes que van complicando el hilo de la madeja que se arma al respecto con el asunto que teóricamente es el más importante, o sea el asesinato de la amiga de Rowina, sobre lo cual van sucediendo sorpresas sin orden ni concierto. Al terminar, una señora vecina de mi localidad le preguntó a su acompañante: “Bueno, pero al final ¿quién es el asesino?”. Yo si sé quien figura que es, claro, y no se lo contaré, pero la verdad, los motivos y la trama exacta me quedaron totalmente en el alero.
En resumen, no puedo aprobar al director, que ya tiene en su haber algunos otros despropósitos, ni a la Berry, que es bonita pero no responde a lo que todo el mundo espera, ni a un Willis con aspecto de burgués apoltronado. Una película que lo basa todo en el manejo de los trucos de Internet, y no para con sustituciones de imágenes, que quedan muy modernas, pero atropelladas y vacías de sentido. Lo siento por Halle Berry, porque ¡caray!, resulta aquí muy poco aprovechada.

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