Publicat el 06/03/2007
Martina Gedek · Ulrich Muhe · Sebastian Koch · Director: Florian H. Donnersmark.

La semana pasada les comenté una película italiana llena de luminosidad y espíritu desenfadado, pero vulgar. Como de Alemania tampoco vienen muchas, he pensado que ahora tocaba ésta, si bien ya queda un poco retrasada en las carteleras. Pero si les es posible cogerla todavía, no se la pierdan. Es muy diferente de la italiana, retrotrae a las películas de la antigua UFA importantes, lenta pero segura, avanzando en el argumento sin que ustedes pierdan detalle ni por un momento tengan la sensación de aburrirse, porque capta su atención con seguridad. Está nominada para Oscar a la mejor película extranjera y pienso que lo ganará, aunque en el momento en que tecleo no se sabe todavía.
La acción comienza en 1984 y nos muestra como actúa la Stasi (policía secreta) para tener controlado a todo bicho viviente dentro del territorio de la RDA. Lo hace a base de un terror refinado, psicológico, que tienen muy bien estudiado según nos van explicando dos oficiales de la referida policía. Y en su conversación se dan cuenta de que un intelectual (Sebastian Koch), escritor de obras teatrales y pareja de su primera actriz (Martina Gedek) no “goza” de la protección de su vigilancia. “No hace falta, es de los nuestros”, reflexionan. Pero, por si acaso, el Agente Gerd (Ulrich Muhe) recibe el encargo de su control a fondo, para lo que se instalan, secretamente, toda clase de micrófonos e instrumentos en su domicilio.
El escritor no es abiertamente ningún enemigo del régimen, aunque, naturalmente, como buen intelectual hay cosas de las que suceden que le causan repulsión, y el espía va entrando en su vida sin darse cuenta. No es un gran tema de espionaje ni de conflictos trascendentes. En realidad, al final sólo se trata de averiguar, por parte de la policía, quién ha escrito un artículo en la prensa occidental sobre los múltiples suicidios que ocurren en la RDA. Naturalmente, ha sido Sebastián, pero hay que demostrarlo, y la policía no lo consigue cuando creía que lo tenía en sus manos. El espía ha actuado.
Como ven, se trata de un tema de espionaje menor en el que se mezclarán otros elementos y la pareja del intelectual, pero es de admirar como el director ha sabido manejarlo para que el interés no decaiga. Después vendrá la caída del muro, el cambio de régimen y el escritor podrá examinar todos los papeles del periodo de terror (me acordé de los papeles de Salamanca en nuestro país), y la resolución final, en la última escena, es sencilla, emotiva y convincente. ¡Bien por el guionista!
En resumen, una excelente película bien hecha y bien interpretada. Espero que la Academia de Hollywood lo haya reconocido.

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