Publicat el 19/09/2007

Bruce Willis · Timothy Olyphant · Justin Long · Maggie Q. · Director: Len Wiseman

Este Bruce Willis nacido en Alemania hace 52 años, es aquí el mismo que en 1987 hizo la primera de John McClane, y después la segunda y la tercera así como unas 50 películas más de todos los géneros y se ha acreditado como uno de los actores más sólidos y mejor pagados de Hollywood, aunque nunca le hayan concedido un Óscar. Algún día tendrá que resolver esto la Academia, porque para películas de acción dura y fuerte que
tanto gustan a los americanos, no hay otro como él, ni el Harrison Ford de las Arcas, ni el Tom Cruise de las Misiones Imposibles. En esta película también es el héroe clásico de las producciones de aventuras, con frases irónicamente humorísticas cuando está con el agua al cuello, y bravuconerías dirigidas a Daniel (Timothy Olyphant), el jefe contrincante. “Estás perdido, ya no tienes
salvación” le dice su enemigo. “Pues ahora es cuando voy para matarte”, contesta McClane, que está hecho unos zorros y exhausto, pero chuleta número uno.
Espero que con lo narrado se hayan hecho cargo de por donde van los tiros, abundantes de todas clases. Esta vez los enemigos no son terroristas políticos sino cibernéticos. “Resulto un policía analítico en un mundo digital” ha dicho Willis en una frase de gráfica descripción de su personaje.
Veámoslo.
John McClane está ya más viejo, divorciado y enemistado con su hija Lucy (a la que “los malos” secuestrarán hacia el final, como es de reglamento). Recibe la orden de localizar y detener a Mat Farrell (Justin Long), un joven pirata informático. Una orden y un trámite vulgares. Pero le ocurre aquello habitual en él: se sitúa en el lugar inadecuado en el momento inoportuno. En cuanto habla con Mat, éste es objeto de un espectacular atentado. Alguien quiere
matarle. Y ya la tenemos armada. McClane tiene que salvarle y meterse en la batalla de los magos de la informática, porque inmediatamente provocan lo que llaman “un caos total” en todos los servicios de Nueva York y toda la costa Este de los Estados Unidos. Asusta el poder de los adelantos electrónicos.
Se respira una acerba crítica de lo vulnerable que resulta la infraestructura del
país ante el poder cibernético. Un antiguo funcionario y técnico del ramo Thomas Daniel (Timothy Olyphant), lo advirtió a las altas esferas y le echaron. Como consecuencia ha montado una organización con terroristas que hablan en francés (?) pero lo que buscan en realidad es dinero. Destaca en esta organización una singular chica, amante de Daniel y experta en artes marciales, que le pondrá muchos problemas a McClane, que es quien tendrá que resolver el problema,
ayudado por el muchacho que fue a detener y que resulta un genio informático. “¿Pero quiénes son los que provocan el caos?”, le pregunta el policía. “Son…mi competencia.”. Él es el sabio informático bueno y Gabriel el malo.

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