El mercader de Venecia | La Clau -Revista gratuïta del Maresme
Publicat el 05/10/2005

INTERPRETACIÓN
Al Pacino, Jeremy Irons, Joseph Fiennes, Lynn Collins, Zuleikha Robinson, Kris Marshall, Charlie Cox
DIRECCIÓN Michael Radford
DURADA 131 min
GÉNERO Drama

Tengo en casa las obras completas de Shakespeare, y siempre que hacen una película de uno de sus dramas o comedias, las consulto para comparar la adaptación. Yo diría que las dificultades para ello de El mercader de Venecia están en la amplitud de los diálogos porque el genio de Stratford se vuelca aquí en largas parrafadas de su léxico rico y expresivo. Un diez, por lo tanto, para Michael Radford, director y guionista de esta versión, que consigue no apartarse del texto de Shakespeare, pero recogiendo sólo el meollo, lo substancial para el desarrollo del film sin perder en absoluto su significado.
En la Venecia de los Dux, como en muchos otros estados cristianos de la época, los judíos eran odiados y los gobiernos los perseguían con leyes ominosas e incluso los expulsaban a veces. Por ello, antes de entrar en el texto de Shakespeare, la película comienza situando al espectador en tal posición para que, quien no la conozca, pueda asumir la historia. Brevemente, la resumiré:
Bassanio es un joven caballero veneciano sin medios de fortuna, que necesita 3.000 ducados para presentarse ante la bella y rica Porcia y optar a su mano en un singular juego ordenado por el padre de ésta al morir. Recurre a su amigo Antonio, opulento mercader, que no dispone en aquel momento del dinero por estar esperando sus barcos con riquísimos cargamentos. Antonio pide la suma al judío Shylock, al que otras veces ha ofendido y despreciado. El judío, resentido y ansioso de venganza, hace el préstamo exigiendo una fianza tremenda si la cantidad no es devuelta en tres meses: una libra de carne de la parte que quiera del cuerpo del fiador. El cariño entre Bassanio y Antonio es tan grande, que éste acepta. (Shakespeare deja entrever una relación homosexual que la película acentúa. Incluso hay un beso en los labios, única licencia que el guionista se permite respecto al texto original, ya que éste en ningún momento menciona tal cosa). Bassiano consigue a Porcia, pero los barcos de Antonio no llegan y no puede pagar la suma al furioso judío, que exige cobrar exactamente la garantía acordada.
Un extraño argumento, imposible en nuestros días, que Shakespeare resuelve de una manera un tanto ingenua y convencional. Pero esto es lo de menos. Lo importante en la película es el ritmo adecuadísimo con que el director la sabe llevar, la magnífica puesta en escena y, finalmente, la interpretación notable en Jeremy Irons (Antonio) y Lynn Collins (Porcia), correcta en Joseph Fiennes (Bassanio), pero sobresaliente en Al Pacino, que nunca podremos ya imaginarnos diferente a como él lo vive, al judío Shylock. No sé si ésta es la mejor interpretación de Pacino en su larga carrera saturada de estatuillas y nominaciones al Oscar, pero por lo menos sí es una de las más relevantes.

 

On veure la pel·lícula

Deixa un comentari