Publicat el 14/02/2007

Carice Van Houten · Sebastián Koch · Director: Paul Verhoeven

Paul Verhoeven empezó a hacer cine en Holanda, donde realizó Delicias turcas entre muchas otras, tuvo éxito y se dejó seducir por los cantos de sirena de Hollywood. Allí dirigió varias películas, de las que Instinto básico fue la más taquillera, por el morbo erótico de Sharon Stone. A Verhoeven le gusta explotar este tipo de morbos. En América ganó dinero, pero no libertad. Gran industria, mucho cine artificial, mucho truco, mucho efecto especial pero quedaba ninguneado dentro del enorme aparato que envuelve el sistema, y no podía hacer el cine como a él le gustaba. Volvió a Holanda, y de allí nos ha llegado El libro negro, que Holanda ha escogido este año para que les represente en el Oscar de película no hablada en inglés.
Verhoeven, que ya ronda los setenra, ha querido decir la suya con otro relato de nazis contra judíos en la Segunda Guerra Mundial, aquí tomando unos episodios (basados, según dice, en hechos reales) ocurridos en Holanda ya finalizando el conflicto. Holanda estaba ocupada. Una familia judía pretende escapar, junto con otros fugitivos, y en el barco que los llevaba son ametrallados sin compasión por los alemanes. La hija (Carice Van Houten) se salva milagrosamente. Entra en contacto con la resistencia y empieza a colaborar con ellos.
La chica es bella (yo diría que muy bella) y un día el jefe de grupo la requiere para labores más difíciles. Introducirse con los oficiales alemanes, de los que conoció casualmente a un importante capitán (Sebastián Koch). “¿Hasta dónde estarías dispuesta a llegar?”, le pregunta. “Hasta donde él quiera”, es la contestación.
Así la película, desde el comienzo hasta el final, constituye una serie de luchas contundentes, espionaje, peripecias, sexo, traiciones, aventuras y conspiraciones entre los alemanes invasores (¿por qué siempre nos los han de pintar “a todos” crueles e inhumanos en estas películas?…bueno, aquí menos a uno) y los holandeses resistentes y a veces aprovechados colaboradores. Verhoeven se mueve como pez en el agua en este entramado y nos brinda un film cien por cien de acción directa. Carice, muy decidida en su papel, se mete en el ambiente alemán en calidad de amante del capitán Sebastián, y termina enamorándose de él. Se ve obligada en un momento dado a descubrirle su posición a otra chica holandesa que “colabora” en las juergas. “¡Anda, eres una espía, como Mata Hari!” se asombra la otra. Una leve cuña de humor, que no abunda en el film.
En resumen, una excelente producción de aventuras y espionaje, fresca, contundente y directa sin artificios, un poco a la antigua usanza. Bien dirigida y bien interpretada, podría hacer buena carrera en los Oscar extranjeros. Sólo una leve objeción, que ya suele ser reiterativa. Dura más de dos horas, y tampoco en este caso hacía ninguna falta.

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