De boda en boda | La Clau -Revista gratuïta del Maresme
Publicat el 19/10/2005

INTERPRETACIÓN
Owen Wilson, Vince Vaughn, Christopher Walken, Rachel McAdams, Isla Fisher
DIRECCIÓN David Dobkin
DURADA 119 min
GÉNERO Comedia

Los críticos sesudos suelen recomendar ver las películas en versión original, por el encanto de escuchar la dicción propia de los protagonistas. Yo no me atrevería a aconsejarles lo mismo en ésta, salvo que dominen el inglés suficientemente. Porque no darían abasto a seguir la acción y leer los letreros, tal es la cantidad y velocidad de palabras que surgen a borbotones de los dos protagonistas masculinos, como un manantial que no cesa. Y el caso es que este chorro verbal no puedo decir que canse.
Se trata de dos abogados asociados, especialistas en temas de divorcio. Ya en la primera secuencia nos demuestran su habilidad verbal retorciendo los hechos para encontrar el ángulo donde convencer a la pareja en trance de separación. Pero la película no va a tratar de esta cualidad, sino del “hobby” de los dos. Fuera de la profesión, son especialistas en el “ligue” de un día. Y para ello, según nos informan, nada mejor que ir recorriendo bodas. Entre doscientos invitados es fácil colarse y encontrar chicas que se ponen tiernas en ocasiones así. Su propia habilidad hace el resto y nos lo demuestran en un par de ocasiones en que se hacen los amos de la fiesta y terminan en la cama, con el objetivo cumplido.
Pero claro, ha de venir un día en que les tocará salir cazados en sus propias redes. Se meten, como siempre, en una boda, esta vez de la hija de un político de alto nivel. La novia tiene dos hermanas, que serán los objetivos inmediatos de nuestros héroes. Veamos los personajes: Owen es rubio, poco más de metro setenta y nariz algo rara, una especie de Robert Redford de 30 años, más sentimental que su colega Vince, moreno, dos metros de estatura, un hombrón guapetón con aire de boxeador. Se enredan con Rachel, morena y graciosilla, con novio deportista miembro de otra familia importante, y su hermana Isla, pequeñita, pelirroja y una especie de ninfómana cuando se enamora del grandullón Vince, al que no le llega ni al hombro. Falta el político papá, Christopher Walken, este actor con cara de luna, que lo mismo sirve para un barrido que para un fregado, pero al que le caen mejor los papeles de alucinado, y la mamá, todavía espectacular, 30 años de casada y que fue fiel durante dos, según le dice a Owen.
Cada uno cumple con su papel correctamente, pero sobre todo los dos abogados, siempre con el motor acelerado.

 

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