Publicat el 02/11/2005

INTÈRPRETS
Viggo Mortensen · Maria Bello · Ed Harris · Ashton Holmes
DIRECTOR David Cronenberg
DURADA 97 min

El director canadiense David Cronenberg suele hacer películas fantásticas, excesivamente intelectuales a veces, pero que aparecen como absurdas y desagradables, La mosca, por ejemplo. A mí este tipo de películas no me van, pero leí en unas crónicas de Hollywood que Una historia de violencia sonaba para los próximos Oscar, así que me decidí. ¡Caray, pues tenían razón! En esta ocasión, la labor de Cronenberg tiene amplias reminiscencias de la de los Cohen, superándolos incluso. Siempre en mi opinión, claro, porque también en la misma crónica se decía que en los Estados Unidos la película ha generado polémica.

No puede decirse que sea violenta en puridad. La violencia surge necesaria, seca, contundente, y cuando parece que ya ha terminado, vuelve a aparecer como inevitable e igualmente decisiva. La historia comienza en una localidad media del centro de los Estados Unidos. John Stall es el propietario de un bar y amigo de todo el mundo. Su vida transcurre tranquila entre el trabajo, sus hijos y su mujer, con la que mantiene un gran cariño y una fuerte atracción, que se manifiesta incluso desesperada en un momento clave.

El bar será atracado por dos asesinos fugitivos y John reacciona de manera rápida. Resulta herido, pero logra apoderarse de la pistola y los mata. Le harán reportajes en la televisión y se le considerará un héroe nacional, aunque él no acepta los homenajes y se esfuerza en seguir su vida tranquila.

Hasta aquí puedo contar, como decían en el Un, dos, tres. Lo que sigue es mejor que lo vean, y se lo recomiendo. Siguiendo una pauta más o menos previsible, la película va ganando en excitación emocionante excepcionalmente llevada por el director y plasmada por los intérpretes, con Viggo Mortensen a la cabeza, que aquí acredita la excelente categoría de actor que demostró ya en El señor de los anillos, bien secundado por Maria Bello en el rol de su mujer, y por Ashton Holmes, su hijo, una joven revelación. Ed Harris también se hace notar como de costumbre, aunque aquí su papel es bien desagradable.

 

L. de Vilamajor

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