Publicat el 20/09/2018

Núria Leonelli nació en 1966 en Barcelona, reside en El Masnou desde hace 25 años y nos habla desde el corazón: «Desde casa observo por un lado las colinas que abrazan el pueblo, y por el otro la inmensidad del mar, me fundo con la -tierra, mar y fuego- y fluyo en un continuo devenir. ¡Vivir en El Masnou fue mi primer sueño convertido en realidad!». Es directora del Instituto Qigong Barcelona, entidad que difunde el qigong para todas las personas en España. Núria es también una entusiasta de la vida, enamorada de la naturaleza, y enseña el qigong desde la cercanía.

¿En qué consiste la práctica del qigong (o chi kung)?
El qigong no es un objetivo en sí mismo, es un camino de autoconocimiento para HACER, para CONVIVIR y especialmente para SER.
La definición oficial de qigong es la integración en una sola unidad del cuerpo, la respiración abdominal y la mente atenta para entrar en un estado qigong que nos aporta bienestar físico, emocional y mental. Realizamos con lentitud series de ejercicios manteniendo el cuerpo relajado, la respiración tranquila y la mente en calma.

¿En qué espacio es mejor practicarlo? ¿Es mejor buscar un entorno natural?
Al amanecer, junto al mar o en la montaña, entre el cielo y la tierra. El Maresme nos regala un sinfín de parajes naturales para disfrutar el qigong. Su microclima resguardado por las montañas y templado por el mar nos ofrece unas condiciones favorables para practicar en el exterior, incluso en invierno. Para apreciar este regalo solo hay que detenerse, respirar y sentir. La Medicina Tradicional China explica cómo la adaptación del hombre al entorno asegura la salud física, emocional y mental. El cielo, el ser humano y la tierra integran la unidad que expresa el concepto holístico del pensamiento oriental. La práctica de qigong equilibra el cuerpo y la mente y armoniza al ser humano con el fluir de los ciclos de la naturaleza. Cuando practicamos qigong seguimos la misma pulsación de la naturaleza y entramos en resonancia con el devenir del universo. Primero es una reconciliación y luego una fusión con el entorno que nos aporta calma, paz y sosiego.

La salud física es muy importante, pero también la anímica. ¿Cómo se puede encontrar el equilibrio global del cuerpo y la mente en la práctica del qigong?
La integración de cuerpo, respiración y mente equivale a la integración de hacer, sentir y pensar. El cuerpo es el aquí y permite la acción y el actuar. La respiración es el ahora, es la fuerza vital que nos conecta con el presente y expresa las emociones. La mente atenta es sinónimo de percepción clara y es la que despierta la conciencia en nosotros mismos.
La disonancia entre hacer, sentir y pensar o entre cuerpo, respiración y mente es lo que provoca malestar y desasosiego… Sin embargo, la congruencia de las tres partes en la unidad forja la integridad y descubre en nuestro interior un caudal de valores.
La práctica de qigong nos aporta integridad y es la referencia más sólida ante el continuo cambio externo de valores y estilos de vida. Integrar todas las partes es el camino para regresar a nosotros mismos, para desvelar y conocer nuestro autentico ser. El qigong es un camino de AUTOCONOCIMIENTO, para CRECER, para SER mejor persona.

Con respecto a la salud emocional, ¿qué beneficios nos aporta la práctica de qigong?
En qigong también hablamos de inteligencia emocional. Según la medicina tradicional china, las emociones —la alegría, la rabia, la tristeza o el miedo— son energía que está en un continuo movimiento natural y espontáneo. Es saludable sentir todas y cada una de ellas porque actúan a modo de regulador entre nuestro estado interior y entorno exterior.
También desde la perspectiva occidental la etimología de la palabra emoción procede de «ex moveré», es decir, mover hacia el exterior, e implica movimiento. Solo cuando la emoción alcanza su extremo o no se expresa y reprime afecta a la entera unidad de cuerpo y mente. Entonces la medicina tradicional china las interpreta como ‘pasiones’, palabra que procede del latín patire y significa «sufrimiento».
Cuando el practicante realiza los ejercicios de qigong vivencia la fluencia energética de cada emoción; se trata de reconocerla y sentirla, para solo acompañarla con relajación y calma en su amable fluir. La práctica de qigong restaura el equilibrio emocional. Porque nos ayuda a ser más inteligentes emocionalmente.

Recientemente se habla mucho de los llamados ‘baños de bosque’. ¿En qué consisten?
Es una práctica nipona inspirada en la tradición budista y sintoísta que consiste en pasear por el bosque con atención plena a la percepción sensorial del entorno para vivenciar y experimentar la naturaleza. El practicante pasea silente, lento y tranquilo, respirando con naturalidad. Permite que la naturaleza impregne el organismo a través de los sentidos. La práctica de la contemplación del paisaje funde al observador con el bosque para ser Uno y Todo. Los senderos de la Serralada cruzan pinedas y bosquetes de encinas y alcornoques y nos ofrecen la oportunidad de bañarnos en vitalidad. Las pinedas del Maresme son muy saludables, sus agujas liberan fitoncidas, sustancias defensivas que actúan a modo de antibiótico, una forma de mantener el aire puro y desinfectado de gérmenes. El olor fragante y característico de las coníferas se acrecienta especialmente con el calor del verano.

En el qigong también realizan trabajos energéticos con los árboles…
Los chinos desde la antigüedad rinden culto a los arboles porque, como el agua, expresan el fluir del Tao. La lentitud en su proceso vital, natural y espontáneo, les aporta longevidad y trascendencia. El de hoja perenne sabe adaptarse con suavidad, a la vez que con firmeza, a los cambios climáticos, y el caducifolio expresa su efervescencia con alegría tras el largo y oscuro invierno. Su contundente verticalidad conecta el cielo con la tierra y su inmovilidad le proporciona paciencia, estoicismo y observación. Y siempre está allí. Amigo. Fiel.

Es fácil comprender un árbol, basta con detenerse y sentir para vivenciar todo su poder. Porque el árbol es generoso: aporta su energía pura y a la vez nos ayuda a eliminar nuestra energía impura. Es un método de qigong que aplica técnicas de respiración y canalización energética. En nuestra zona realizamos la práctica especialmente con los pinos y encinas. Abrazamos y recibimos el abrazo de nuestros amigos árboles.

¿Qué otras disciplinas se pueden practicar para completar el efecto del qigong?
Bañarse, flotar, hundirse, jugar o nadar en nuestro mar para beneficiarnos de su poder curativo. Pasear tranquilo por los senderos de la Serralada, dialogar con las encinas, tocar la corteza de los alcornoques, oler la resina de los pinos, escuchar los pájaros. Observar una nube, sentarse en una piedra. Y no pensar en nada.

 

Redacció La Clau

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